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martes, 26 de noviembre de 2013

Un balón bajo el Brazo.


Llegó la hora o eso marcaba mi reloj. Genial- Pensé- No he dormido absolutamente nada. Entonces me senté en la cama en busca de inspiración. En busca de algo que me ayudaría a ser mejor, supongo que por eso pensamos las personas. Ideamos planes o intentamos mejorarnos, bueno, al menos eso pensaba hasta hace unas horas. Sentada en mi cama me di cuenta de que habían pasado los años demasiado rápido. 
¿Qué había hecho durante estos años? ¿De verdad hacía la correcto? Recuerdo que eran las preguntas planteadas ayer. Me acomodo en mi silla de estudio mientras con sus pequeñas ruedas y mis piernas congeladas del frío. Me empujo con mis pies, poco a poco, no es hora de despertar a nadie. Entonces, en ese preciso instante veo que la pantalla de mi móvil parpadea. Ayer no me apetecía coger el móvil, cualquier amigo preocupado. Lo dejo parpadear mientras en la tiniebla de la habitación me siento quizás diferente a otros días. No es un día como otro cualquiera, algo me dice que hoy todo será diferente. A las 4 tengo partido de Baloncesto, amo el Baloncesto es mi pasión desde que tengo consciencia, eso creo. Estoy nerviosa, hacía tiempo que no lo estaba. Hoy es 22, todos los 22 me dedico a intentar sonreír. El porque, aun no lo sé, algún día encontraré la respuesta. Tampoco es algo que me preocupé en exceso. Me pongo la música en los cascos, alta, demasiado alta para lo que estoy acostumbrada. Entonces sonrío y a la vez lloro. Me pica en cierta forma la curiosidad. Umm... Creó que debería coger el móvil y mirar el mensaje que me han enviado. 

En ese mismo momento observo como el móvil empieza a temblar. Me extrañó, bastante la verdad. !OTRO MENSAJE¡ La gente se estaba volviendo loca. Cojo el móvil, aunque en realidad lo sostengo para que no se caiga. Tampoco opongo resistencia. Empiezo a ver como recibo mensajes, Whaapss... Intento fijar la vista al móvil, tantas horas con oscuridad, el móvil tiene una luz demasiado potente para mis ojos ahora mismo. Poco a poco se van acostumbrando y empiezo a leer, uno por uno. Claramente por orden de importancia para mi. Todo el mundo se toma las molestias de darme suerte en el partido o incluso de decirme que vienen a verme. Entonces leo uno de mi entrenador: "El partido se aplaza a las 8, ya lo entenderéis más tarde estar a las 6." 

¿A LAS 6?- Pensé al instante. ¿Todos se habían vuelto locos? Mire los libros con cierto desagrado y inicié mi largo día de estudio mirando mi móvil y sabiendo que algo estaba cambiando, inciertamente no sabía el qué. Había mensajes que me animaban porque mis amigos me venían a ver y eso ya era un paso para mi. Recuerdo que no sé si con los libros pase horas, meses y incluso años. Ni tan siquiera sé si me dormí encima de ellos. Solo recuerdo que escuché una voz que me llamaba para comer y acudí a la llamada, estaba muerta de hambre. Comí rápido o despacio, son detalles difíciles de recordar siempre cuando el día ha sido tan fantástico. Preparé la mochila nada más acabar de comer y salí a la calle, era temprano pero necesitaba aire. Hacía un frío alucinante. Caminaba por las calles casi desiertas de la ciudad. Mientras miraba el reloj y decidí ir al polideportivo. Empapada entre la lluvia y helada por el frío con ganas entré al polideportivo. Me fui a cambiar y me senté en la grada a ver jugar a unos niños que calculo que no tendrían más de 12 años, con mis cascos y mi querida amiga la música de fondo. Recuerdo que todo pasó muy rápido, de repente calentando empecé a ver como venía gente y gente... Hasta casi llenar el polideportivo, me asusté y fui corriendo donde mi entrenador. Me acerque esperando una explicación, parecía preocupado o asustado. No me quiso decir nada. Observe a mis amigos llegar y me puse a correr en su busca, les abrace. Que raro está todo el mundo pensaba mi cabeza. Hasta que mi entrenador me mando a hablar con él. Me asusté. El tiempo transcurrió rápido, demasiado a pesar del miedo que tenía. Antes de un abrir y cerrar de ojos, me veía tirando el triple que no daría la victoria. Esos segundos en los que el balón volaba por los aires sentía miedo y confusión a la vez, demasiados sentimientos. Entonces recuerdo aquella frase que escribí hace unos años en un papel y me empiezo a dar cuenta de que los sueños se hacen realidad y que las metas solo son metas cuando las deseamos con fuerza. 

lunes, 11 de noviembre de 2013

Querido Pablo: (Carta 6)

                                                                                                                  11/11/13

Querido Pablo: 

Siento no enviarte cartas durante 10 días, la verdad, no estaba con demasiadas ganas de enviarlas. Me he seguido acordando de ti, día tras día. Todo se me hacía más fácil pensando que tenía a alguien tan maravilloso como tú cerca. Alguien que tarde o temprano leería está carta. 

Bueno, Pablo, me ha cambiado mucho la vida en estos días. Es alucinante como un día la vida te regala todo lo que tiene y al día siguiente te lo quiere quitar. Poco a poco debo seguir reconstruyendo lo que rompieron. Supongo que poco a poco y con tu ayuda, espero, se me haga más fácil volver a confiar en mi.

Bueno,en realidad, la vida del adolescente es tan dura... Entre el amor, los estudios, los problemas en casa... Es un cumulo de cosas que al fin de al cabo nos hacen dudar de nosotros mismos y hacen que las cosas que de verdad nos gustan dejen de importarnos tanto o incluso pasen a ser metas. Metas que vemos tan lejos y deseamos tanto... Pablo, supongo que estas pasando por algo parecido y ahora más, las tan odiadas épocas de exámenes. Todo adolescente que quiera un futuro en estas épocas lo pasa bastante mal, supongo que demasiada presión y demasiado estre
s para tan pocas semanas. 

Espero que todo te vaya bien, en serio. Sé lo duro que es ser adolescente, en el fondo estamos pasando por las mismas historias por suerte o por desgracia. Creo que no debería quejarme mucho tampoco, al fin de al cabo es ley de vida y por injusticia la del adolescente es la de las rayadas. Cuando más podemos disfrutar es cuando más lloramos, por tonterías a veces. Bueno, me gustaría hacerte una pregunta: ¿Alguna vez te has sentido solo? Es una duda que tengo. A parte por que eso no sé si es normal en el adolescente de ahora o son solo cosas mías. 

Bueno, necesito contarte demasiadas cosas y que me escuches, siento que eres la única persona que sería capaz de darme un buen consejo, está vez te dejaré una dirección, me apetece que me respondas. Quiero dejar el anonimato a un lado. A partir de ahora puedes llamarme Andrea, así es mi nombre, admito cualquier palabra cariñosa también. Espero poco a poco ir demostrando que voy creciendo y que incluso hacerte ver que poco a poco vamos cambiando. 

Pablo, se me olvidaba darte las gracias por adelantado por seguir leyendo mis cartas y me haría mucha ilusión que me mandarás una carta, al final cuando me despida te dejaré la dirección. Simplemente que eres genial, gracias.                                
                                                                                            Besos,
                                                                                                      Tu querida Andrea. 
Posdata, puedes escribirme a esta dirección: http://painrue.blogspot.com.es

viernes, 1 de noviembre de 2013

Querido Pablo (Carta 5)

                                                                                                                              01/11/13

Querido Pablo:

Buenas noches, lo primero, tengo que explicarte por que ayer no te envié la carta... Pues verás pase una tarde bastante mala encerrada en mi habitación y bueno, tampoco quería preocuparte por eso decidí esperar a hoy para poder contarlo y que lo entendieses.

La verdad, no hay que contar. Lo único que hay demasiadas preguntas en mi cabeza sin respuesta y no sé hay días que me los tomo para pensar y no sé, son días para mi... Aunque a veces me cueste decirlo esos días no me gusta hablar con nadie es el típico día que te encierras en la habitación con tu música y deseas que acabe a toda costa. Pues ayer fue un día de esos. En el que supongo, que saldrías a la calle disfrazado de algo de diera miedo o simplemente saldrías a pasarlo bien... Yo me quede en casa y te aseguro que fue la mejor decisión que pude tomar.

Adolescencia y las mismas mierdas, hoy estoy que me como el mundo mañana necesito que me saquen bajo tierra... es un momento critico en la vida. Puf, volvería a ser bebe otra vez. Volver a ser feliz, que mi único problema sería el no ver a mis amigos cuando estuviera en casa o que no me dejaran ver los dibujos animados y me mandaran a la cama... Y yo aquí, ahora, superando problemas y intentando luchar por lo que quiero. Todo el mundo sufriendo por amor, por los estudios, problemas en casa... Son una larga lista, horrible es todo esto. Bueno, nadie dijo que fuera fácil.

Joder, que dura es la vida Pablo, de verdad. Cuando tenemos no apreciamos y cuando no tenemos echamos de menos... Así somos los humanos, la sociedad y toda esa mierda que da asco. Toda esa mierda que me gustaría cambiar. Parece que por fin empieza a pensar la gente como yo un poco y bueno, poco a poco cambiar este mundo asqueroso en el que vivimos. Hoy estoy indignada un poco, se nota... Bueno ayer aparte de filosofar te eche de menos, mucho, en serio. Aunque no te conozca te estas volviendo en una parte importante de mi y me ayudas a seguir adelante a pesar de los problemas. Espero que no te preocuparas mucho por no recibir mi carta ayer y que te acordarás un poco de mi aunque sea.

Bueno Pablo, hoy estoy muy cansada, debería irme a la cama ha sido un día muy duro y mañana partido, !QUE GANAS¡ Siento escribirte a estas horas pero es que no he tenido tiempo bueno, que eres genial jo.

                                                                                              Te quiere,
                                                                                                               NADIE.