Ella, rota en dos mil pedazos después de terminar otro día, volvía hacía su casa. Volvía realmente asustada, cogía su teléfono y hacía la llamada a su mejor amiga, la llamada de las ocho. Así la llamaban.
Aquel día tenía las manos heladas y todo el cuerpo le temblaba, hacía demasiado frío. Los cristales de los coches estaban excesivamente empañados, apenas se podía distinguir la luz de estos ya que había una niebla terrorífica encima de Londres.
Ann acababa de terminar su jornada de trabajo en la peluquería, era una de las mejores peluqueras del país. Le contaba a su mejor amiga su vida, su amargada vida. Adele, su amiga desde la infancia, le escuchaba mientras le contaba sus penas. Es importante decir que a Adele, le iba muy bien en la vida. Estaba casada con un importante empresario llamado Marc. Adele y Marc llevaban juntos desde los catorce años. A Ann le sorprendía como eran capaces de quererse con tantas ganas a pesar de todo lo que habían pasado.
Ann, nunca había tenido pareja estable. Bueno, ya tenía veinticuatro años. Igual empezaba a ser tarde para encontrar a un chico como Marc. Ya que estuvo colada por él muchísimo tiempo antes de que empezará a salir con Adele, algo que ella nunca sabrá.
Entre Marc y Ann había una complicidad jamás vista, aunque Adele y él nunca habían tenido problemas, Ann siempre quiso tener algo con aquel empresario.
Mientras, estaba distante aquel día en la conversación con Adele, por desgracia, pensando en Marc. Se tropezó con una baldosa suelta y cayó al suelo mientras el móvil se destrozaba en la caída. Alex, un apuesto estudiante de medicina y a su vez futuro modelo. La estaba observando cuando la vio desplomarse al suelo y no dudo en correr a socorrer a la elegante Ann. Fue a levantarla cuando ella, levantó la vista. Sus preciosos ojos verdes cruzaron la vista con los penetrantes ojos grises de Alex. Después de estar observandose unos minutos, Alex ayudó a Ann a levantarse.
Joder, es preciosa - Pensó Alex mientras le ayudaba.
Tenía el tobillo de la pierna izquierda realmente hinchado tras aquella caída.
- Tienes el tobillo muy hinchado, ¿Te duele?
Ann intento mover el tobillo cuando lanzó un grito.
- Me duele mucho.
-Vamos a tener que ir al hospital, menos mal que hoy me he venido con el coche. Vamos, está aquí cerca.
Mientras caminaban, Ann cortésmente le pregunto su nombre. Tartamudeando y con la voz muy dulce. Alex, tenía el pelo cobrizo y unan mirada realmente penetrante que a Ann le producía escalofríos pero quería saber más sobre aquel misterioso hombre.
- Perdón, ¿Cómo te llamas? - Le pregunto Ann
- Alex, respondió él. ¿Y tú?
- Ann. Encantada Alex.
Los dos se sonrieron con ganas de saber más, con ganas de poder desnudar el alma del otro y acabar por descifrar los secretos más ocultos de cada uno.
El viaje al hospital fue una locura, necesitaban llegar cuanto antes. Ann debía de tener el tobillo roto, Alex lo supo, ya que él era estudiante de enfermería.
Ann y Alex estuvieron en el hospital hasta las doce de la noche, pudieron conocerse mejor. Bastante mejor. Contra más se conocían más sentían que estaban creados el uno para el otro.

Ann salió del hospital con el pie escayolado y apoyandosé en los hombros de su recién conocido Alex. Llegarón al coche y el chico se atrevió a invitarle a ver una película en su casa, ya que con él su tobillo iba a mejorar notablemente Ann, encantada, acepto la oferta.
Nada más llegar a su casa, le invitó a una copa. Ann estaba realmente impresionada con la casa, le encantaba todo de aquel hombre. Eran tan iguales... y tan distintos a la vez. Aquella noche fue la mejor noche de sus vidas. Aquella noche ganaron algo más que alguien con quien compartir su vida, aquella noche entendieron el placer de vivir. Entendieron lo realmente preciosa que era la vida, y todo lo que se habían perdido de ella.
Al cabo de unos años, se casaron. Y desde aquel día, creen que de la ruina se puede pasar a la felicidad en un abrir y cerrar de ojos. En un abrir y verte al amor de tu vida delante de ti y tan solo saber, que ese es el instante. El mejor instante de tu vida.