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martes, 28 de enero de 2020

17.

Recuerdo el día que caí al precipicio, que llegue al suelo y me sentí en el infierno. No fui capaz de aceptar mis miedos, mis inquietudes. No era capaz ni de pedirme perdon por sentirme así, un fracaso. Entonces recordé que fracasó es solo aquello que no intentas. Y mire hacia arriba, vi una pared muy grande. Y mientras miraba comprendí que lo importante de el precipicio es que sabes hasta donde has caído. Entiendes que la caída ha sido muy dura pero te levantas y con todas las ganas del mundo vuelves a empezar a escalar. Te fallan las piernas pero tienes muchos motivos para volver a llegar arriba y continuas. Continuas mientras lloras, mientras duele, mientras te rompes... Siempre hacia arriba. Te empiezas a agarrar a la parte más alta y no paras de temblar pero entiendes el miedo y lo haces tuyo. Lo haces tuyo porque es tuyo, porque te pertenece y te hace más fuerte. Entonces llegas arriba y ves el sufrimiento que ha sido subir. Entonces, solo entonces te das cuenta que podrías subir cualquier cima. Que el límite te lo vas a poner tú. Sonríes, has vuelto a ganar.

martes, 7 de enero de 2020

Te...

Te miro y no entiendo cómo consigues que recuerde aquel febrero en tu piel. Te admiro, no miento, de donde puede sacar una persona tan pequeña tanto talento. Te lloro, lo siento, has provocado cien huracanes en mi cuerpo este invierno. Te beso, no entiendo, el peso del tiempo no cambio el beso que se llevó el viento. Te pienso, ojalá nunca llegues a echarme de menos. Te quiero, lo siento, me he vuelto a enamorar de ti.

sábado, 4 de enero de 2020

Te he escrito un poema

Te he escrito un poema, he perdido... Llevaba tiempo intentando no escribirtelo, no quería que nadie se enterase de esto pero aquí lo tienes.
Llegas sin querer y te vas queriendo aunque los dos sepamos que esto es un secreto a voces quiero decirte que lo siento. Siento no haber sido capaz de decirte que lo intento, intento brindar contigo y mirar por el rabillo del ojo para que te quedes conmigo. Te vas y no puedo detener tu huida fantasma. Te vas porque tenías la puerta abierta te deje yo la salida directa. Te vas y me dejas, yo muero en caída porque te quiero, porque nunca estuviste, porque nunca has estado.
He perdido, te he escrito un poema.

¿había vuelto a perder?

Me tocaste al llegar y me miraste al ojos en ese momento perdí. Perdí porque en tu forma de mirar   desnudabas a cualquiera, perdí porque con tu forma de tocar cualquiera perdería la cabeza. Te mire, no iba a ser distinto está vez yo también era valiente. Me quedé mirándote y supiste que en algún momento apartaría la vista. Buscaste desesperadamente ese contacto visual que quema por dentro, como la llama del dragón que llevas escondida en el pecho. Aparte la mirada, ¿había vuelto a perder?