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viernes, 27 de septiembre de 2013

Mi enano.

Una niña caminaba sola ante la oscuridad de la noche y la luz tenue que le alumbraban el estrecho sendero. La niña llevaba una cara triste, se sentía mal. Iba por su camino, aquel que le habían recomendado por correcto. Entonces observo como una rama se caía en medio de su camino y empezó a pensar que quizás no era el camino correcto, que durante todos estos años caminando por aquel sendero se sentía demasiado sola. Entonces piso la rama, al sonido de aquel pajarillo que se asustaba al escuchar aquel sonido. La niña sin querer saco una sonrisa y con la sonrisa de una niña de 14 años se agacho al suelo y recogió algo que se había caído con la rama. Era un anillo, blanco como la nieve. La niña lo cogió con sus dedicados dedos y observo que el anillo traía unas letras: "BFF" (Mejores amigos para siempre). La niña entonces comenzó a llorar, derramo primero una lágrima, después sin mucha distancia se veía como el caer de la otra se unían. Entonces a lo lejos, vio un banco y con el sonido de sus sollozos corrió hacía el. Se sentó y al poco tiempo apareció un chico. A su parecer, bastante alto, con un balón de Baloncesto bajó el brazo. Parecía comerse el mundo al caminar. Desprendía la confianza y a la vez era seguro se si mismo. La niña se acercó a él y comenzaron a charlar y así aquel anillo empezó a tener sentido. 

Este texto esta dedicado a una personita llamada Rubén que le quiero muchísimo y que se merece lo mejor por que es el mejor. Me ha apoyado siempre y por eso lo mínimo que podía hacer para agradecerle este año y medio largo era dedicarle una entrada, que hace tiempo que no se la dedicaba. 


Rubén, cielo, que eres el mejor. Que el 14 de enero es la fecha inolvidable y que por mucho que me cueste seguir siempre tienes la luz y la fuerza para hacerme continuar. Que no hay palabras que te definan y que no te quiero verte ir nunca. Que no te cambio por nada y que tus abrazos siempre han sido, son y serán los que más necesito para continuar. Te quiero Mi Enano. 
                                                                                                         14~01~12 

jueves, 26 de septiembre de 2013

Un mundo paralelo.

Érase una vez una niña de tan solo 11 años de edad. La niña había perdido el cariño de su abuelo hacia tan solo unas horas. La niña destrozada lloraba en su pequeña y hermosa cama cuando de repente escucho un ruido extraño. Al poco rato vio una luz en su jardín. La luz era de color rosa y muy potente. La niña dejo de llorar y se levanto pensando que seria esa luz tan potente y de color rosa que había visto desde su cama.
Esta se acerco con intriga a la ventana, cuando de la nada salio una gran nube de humo gris. La niña se quedo paralizada durante un instante, empezó a pensar y se pregunto que era eso que estaba en su jardín, pero no encontró respuesta.

Ella volvió a mirar, tenía miedo y la verdad eso le hacía olvidar todas sus penas. Así que cogió las llaves y salió de su habitación con la intriga y sabiduría de una adolescente aprendiendo algo nuevo de la vida. Salió por la puerta de casa y allí estaba, era algo demasiado potente como para poder abrir los ojos sin sentir dolor al hacerlo. La niña, con los ojos cerrados, se acercó. Una atrevida sonrisa se dibujó en su cara al ver que a lo lejos se encontraba algo que quizás nadie habría llegado a ver desde tan cerca. Se aproximó y observo a una pequeña criatura que le miraba y le decía:
“No llores, yo cuidaré de tu abuelo hasta que vengas.”

La niña entro en casa, contenta, con intriga de saber más pero con la gran seguridad de que su abuelo era feliz. 

lunes, 16 de septiembre de 2013

Cuando los sueños superan la realidad.

Un nuevo día, amanecía lentamente, una sonrisa se escondía tras el pequeño rayo de luz que entraba en mi habitación. Un nuevo día, una nueva razón para sonreír. En la que la distancia no impedía que rozará el cielo. En el que la razón tenia una curiosa gana de rozarse con lo irreal. Abrí la ventana hacía un frío estremecedor pero sonreí. Era Sábado
y tenía unas ganas de pisar la calle que ni tan siquiera podía contenerlas. Pise la calle, una chaqueta fina pero con más ganas que nunca de comerme el mundo. Había quedado con mi mejor amigo, Rubén. Al parecer tenía una sorpresa para mi, yo estaba bastante emocionada, tenia bastantes ganas de verle. Me monté en el autobús con ganas de no olvidarme de lo que de verdad valía la pena, por que debo recordar que era una chica con miedo. Recuerdo que las canciones que sonaban me volvían loca y yo inconscientemente seguía el ritmo con el pie. Me baje del autobús pero ni rastro de nadie. Al cabo de unos minutos cogí el teléfono una voz rara contestaba a la llamada. "Enseguida llego Andrea." Me puse la música más alta, cada segundo que pasaba subía el volumen de la canción. La que repetía el estribillo "Prefiero esta vez encontrarte" entonces moví la cabeza y hay se encontraban las dos razones de mi felicidad absoluta. Empecé a temblar como hacia tiempo que lo hacía. Y desde hay empezó todo, un fin de semana del que he disfrutado pero sobre todo he aprendido a valorar más mi vida. A darme cuenta de que de verdad hay algo en el mundo que merece la pena. De que no quiero perderme ni tan siquiera una sonrisa de ninguno de ellos. 

domingo, 1 de septiembre de 2013

Una sonrisa para le eternidad.

Era viernes, 16 de agosto, No sabia que aquel día todo sería distinto. Ya
 me disponía a escuchar una de mis canciones favoritas cuando levanté los ojos y hay estaba él, tan perfecto  como cada día. Pasó, como siempre, delante de mi y no pude evitar la sonrisa al verle. La verdad es que llevaba horas tumbada en aquella piscina esperando a que llegase. Entonces sin saberlo sé sentó en un trozo de hierba cerca al mio cosa por la cual me quede anonadada, no me lo podía creer. Se me acelero el corazón y me puse la música más alta para intentar relajarme. Se levantó, una tristeza me inundó al instante. De repente a lo lejos le vi volver, solo había ido a la piscina un momento. Me di la vuelta y empecé a juguetear con el móvil. Tumbada en aquella toalla, pocos minutos pasaron y escuché un:
- Perdona. -Pensé, algún idiota que quiere la hora- Era raro pero casi todos los días se me acercaba alguien a pedir la hora. En ese instante me gire y hay estaba enfrente mio. Recuerdo que mi corazón se aceleró, los latidos eran rapidísimos como si de una carrera se tratase. Él continuo hablando:
-Soy Angel, ¿Tú eres Andrea, verdad? 
- Si, encantada. 
Se acercó y me dio dos besos y sonreí, sonreí como hace tiempo que no sonreía. 
- ¿Quieres jugar a las cartas con nosotros?
Asentí, era feliz. Me presentó  a sus amigos y empezamos la partida. Recuerdo que en mi cabeza solo existía una felicidad que llenaba mi corazón. Con una de mis canciones preferidas en la cabeza continuaba jugando y riéndome a causa de los nervios que tenia. Cuando me miraba era como transportarme al paraíso en un segundo. Contiuáron pasando los días y cada día más le echaba de menos cuando subía a casa, cada día necesitaba más de él. Llegado un momento me pidió el móvil para bajar a la piscina antes de la hora marcada para echar una partida de cartas. El recorrer de un lado al otro de la piscina para darle mi teléfono fue como ser una sirena, recuerdo que me metí debajo del agua y me sentía tan feliz. Le dí mi número, al subir a casa corrí hacia mi teléfono como nunca había corrido hacia nada. Vi su perdida y rápidamente metí su número en la agenda y ayudándome del WhatsApp le hablé. 
En un minuto respondió, no me podía creer parte de su respuesta, me había llamado "Guapa"
Y así comenzó todo, el tonteo fue aumentando por minutos, yo me sentía feliz. Un buen día en el que de verdad no me encontraba muy bien, fuimos a cenar al Mcdonalds con mi familia, conecté el  wifi con la esperanza de que él estaría conectado. Mi móvil me avisó de un mensaje:

"Andrea, me gustas." 

Se me escapó una lagrimilla, y respondí con un sincero "Y tú a mi". Todo comenzó a mejorar, las cosas antes eran buenas pues para mi estaba en la felicidad eterna. A pesar de que nos costó un poco conseguimos quedar en las escaleras y hay comenzó todo, hay comenzó una historia. A pesar de que le tenga a 356 Km y que los días sin él sean duros. He de decir que le quiero como nunca había querido a nadie. Que su sonrisa era la única que me hacía feliz y que espero que siga haciéndome feliz durante mucho tiempo.