La vida viene y va o va y viene, no lo tengo claro. Llevo media vida dejándome llevar, sin controlar a pesar de pisar el acelerador a fondo cuando llega la curva. A pesar de necesitar esa adrenalina para seguir viviendo. Por eso aceleró, porque tengo la necesidad de sentirme muy viva durante un momento, un instante que se prolonga por todas mis terminaciones nerviosas. Vivimos planeando pero es irónico que no tengamos el control de nada. Vivimos con una organización milimétrica de nuestro tiempo. Una organización que rompe cuando algo nos saca del camino que hemos decidido seguir. Una organización que por unos minutos nos hace replantearnos el camino, nos hace amar la rutina. Somos instantes llenos de vida, somos momentos en los que vivimos y nos olvidamos de todo, simplemente sentimos. Somos cuando nos dejamos llevar, cuando llega la peor caída de la atracción y disfrutamos de ello. Somos momentos, segundos que van y no vuelven. Junto a todo eso, somos grupos. Grupos de personas que necesitamos para sobrevivir. Personas medicina. Personas que nos dan más oxígeno que el oxígeno. Personas que si nos faltan nos dejan sin nuestra parte más importante de la vida. Y nos faltan, porque llega un momento que todo falta. Y entonces nos acordamos de cuando no faltaba, de lo felices que éramos discutiendo con esa persona y lo poco que lo sabíamos. Es tan complicado como que somos tiempo y somos eternos a la vez. Tan simple cómo que sin personas no somos nada y con ellas no queremos serlo. Me gustaría reflexionar, parar un segundo y aceptar que el tiempo vuela y vivimos preocupados de atraparlo cuando deberíamos dejarnos llevar.
La revolución de la literatura.
"Si nada nos salva de la vida, al menos que el amor nos salve de la muerte."
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martes, 16 de agosto de 2022
miércoles, 15 de julio de 2020
Me voy.
Me voy no es momento de mirar atrás y lamentar los daños. Me voy porque sé que si me quedo me perderé en tus silencios y rara vez podré salir de ellos. Me voy porque no hay salida en esta huida fantasma que planeamos. Teníamos meditado salir corriendo pero terminamos enlazados en la cama y nunca más salimos de ella. Me voy porque no puedo parar de soñarte porque me gustaría dejar de pensar en ti al menos una hora al día. Me voy porque contigo los días eran poesía. Me voy ahora antes de que sea demasiado tarde y terminé pidiéndote que te quedes. Me voy porque contigo encontré un respirador cuando me ahogaba. Me voy porque me has enseñado que se puede amar sin medida. Me voy porque te quiero aunque no quieras creertelo. Me voy aunque realmente no quiera porque sé que allí fuera tú serás feliz y yo una cualquiera.
viernes, 10 de julio de 2020
Alféizar.
Me gustaba quedarme sentada en el alféizar mirando como la ciudad dormía. Ver las luces de la noche me trasportaba a otro lugar. Era tan sencillo y tan bello a su vez... La música no faltaba nunca, en un momento tan bello la música siempre debería estar presente. En esos momentos cierro los ojos; qué forma más bonita de recordar. Mi mente me transporta a aquel día, es difícil de olvidar, quizás el motivo de mis insomnios.
La ciudad empieza a amanecer, ya va siendo hora de volver a la cama pienso pero vuelvo a cerrar los ojos. El viento frío golpea mi piel, no recuerdo que hago aquí tampoco el calor de su piel. Siento frío pero me quedo mirando por la ventana, observo en el edificio de enfrente una anciana que amanece. Ella seguro que mil guerras ha vivido, pienso. El sol empieza a asomarse y se crea una armonía perfecta.
El frío, el amanecer y tu sonrisa. No sé desde cuando llevas observándome pero aun sabiendo que estas justo detrás prefiero seguir mirando el paisaje. Te acercas y me rozas el brazo; justo en ese instante pienso en la libertad, no entiendo muy bien la huida pero sé que saldrás corriendo pronto. Todo el mundo corre cuando tiene miedo, cuando busca calor o cuando simplemente no sabe que hace en el lugar donde esta. A veces nos toca correr para alejarnos de nosotros mismos. No te juzgo, salir corriendo es la forma más humana de vivir. El sol amenaza mientras la luna se despide, yo vuelvo a cerrar los ojos y pido un deseo.
jueves, 2 de julio de 2020
El día que te conocí.
El día que te conocí.
Si las miradas hablasen te habría dicho todo sin decírtelo; pero, por suerte, mi sonrisa despejaba cualquier duda. Aceptar que pierdes es otra forma de ganar o eso creía yo el día que te conocí. Sinceramente hablando, lo más fácil habría sido salir corriendo pero entre sonrisas y las prisas empecé a darme cuenta día tras día que ganaba quedándome a tu lado. A veces se gana y otras se aprende, eso dice el refrán y es la mayor verdad que he escuchado de la poesía. Aquel día gane, hoy te vas y me toca aprender, pero seguiré ganando todos los días de mi vida si te veo brillar. Hoy quizás toque salir corriendo, toque llorar y decirte de nuevo con los ojos todo lo que no sabré decir con las palabras. Te toca a ti ganar, como lo hice yo al conocerte.
Si las miradas hablasen te habría dicho todo sin decírtelo; pero, por suerte, mi sonrisa despejaba cualquier duda. Aceptar que pierdes es otra forma de ganar o eso creía yo el día que te conocí. Sinceramente hablando, lo más fácil habría sido salir corriendo pero entre sonrisas y las prisas empecé a darme cuenta día tras día que ganaba quedándome a tu lado. A veces se gana y otras se aprende, eso dice el refrán y es la mayor verdad que he escuchado de la poesía. Aquel día gane, hoy te vas y me toca aprender, pero seguiré ganando todos los días de mi vida si te veo brillar. Hoy quizás toque salir corriendo, toque llorar y decirte de nuevo con los ojos todo lo que no sabré decir con las palabras. Te toca a ti ganar, como lo hice yo al conocerte.
sábado, 23 de mayo de 2020
Si te soy sincera...
El mundo entero llorando, yo no puedo soportarlo. Que miedo interno tu huida, que me hace descubrir mis idas y venidas.
Si te soy sincera, tengo mucho miedo y no es a perderte. Tengo miedo de perdernos y de huir derrepente.
Entiendo que quieras salir corriendo, que no aceptes el miedo. Espero que cuando vueles lejos, recuerdes mis "te quiero".
Si te soy sincera, tengo mucho miedo y no es a perderte. Tengo miedo de perdernos y de huir derrepente.
Entiendo que quieras salir corriendo, que no aceptes el miedo. Espero que cuando vueles lejos, recuerdes mis "te quiero".
Te pido clemencia.
El cielo decía tormenta, yo temblaba atenta. Sin querer perder el tiempo del tiento.
Sin querer salir corriendo contento.
No he salido a mirar cómo llovía,
he temblado a escondidas. Te pido clemencia, no me juzgues por mí huida.
Sin querer salir corriendo contento.
No he salido a mirar cómo llovía,
he temblado a escondidas. Te pido clemencia, no me juzgues por mí huida.
Caracas.
He escrito un poema,
Y justo me he caído en la cuenta,
Rima con prisa y risa.
Me quedo sentadita, viéndote reír a escondidas, no te pienso pedir que me digas lo que sentiría.
He salido a la ventana a la misma hora a la que tú paseabas. No te lo digo a malas, corres como si no hubiera un mañana.
Como el mañana que se esfuma y no te atrapa, como ese deseo de salir volando hacia Caracas.
Caracas era la ciudad limbo,
Entre el límite del cielo y el olimpo.
Y mientras tanto, me he dado cuenta que estoy delirando. Que ni tú estás en frente ni yo he salido volando.
Y justo me he caído en la cuenta,
Rima con prisa y risa.
Me quedo sentadita, viéndote reír a escondidas, no te pienso pedir que me digas lo que sentiría.
He salido a la ventana a la misma hora a la que tú paseabas. No te lo digo a malas, corres como si no hubiera un mañana.
Como el mañana que se esfuma y no te atrapa, como ese deseo de salir volando hacia Caracas.
Caracas era la ciudad limbo,
Entre el límite del cielo y el olimpo.
Y mientras tanto, me he dado cuenta que estoy delirando. Que ni tú estás en frente ni yo he salido volando.
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