Todo acontecimiento llega en el momento que lo precisa. No entiendo que preciosa casualidad me ha traído hasta aquí, pero pretendo quedarme un ratito más.
La verdad, es que no te miento.
Y soy capaz de perderme en mi propia rutina, y encontrarme cuando todos me dan por desaparecida. Y al final acabo donde acabo, dando tumbos por la vida. Sin saber muy bien donde estoy, ni donde quiero ir. Me abrazo al miedo cada noche, y me despierto cada mañana entre la incertidumbre. Con el tiempo pisandome los talones, y tropezamdome con los sueños que yo misma destroce. Pero no me culpo, no saben lo bonita que es la ciudad de madrugada. Todo parece estar en orden. A veces, me da la sensación de ser la única viva en el mundo. Y es que por mucho que lo intente sólo soy capaz de oír mi propia respiración, acompañada de la sinfonía casi inanudible de mi corazón. Y así, en completa soledad es cuando más llena me siento. Y en ese momento te das cuenta de que nos intentamos llenar de cosas, cuando tenemos todo lo que necesitamos en nosotros mismos.
Se despide:
La niña pérdida que busca encontarse.
"Si nada nos salva de la vida, al menos que el amor nos salve de la muerte."
Vistas de página en total
martes, 26 de abril de 2016
martes, 29 de marzo de 2016
Tu sol, mi luna.
Antes de empezar recuerda que si te apetecería volver, tendrías tu hueco en mi.
Que no me de los sustos de irse sin avisar, que debería haber vuelto para ver si todo lo había dejado en el sitio correcto. Que comprendí que siempre su sonrisa estaba torcida porque era la persona más tímida del mundo y le costaba enseñar los dientes. Que de él aprendí todo lo que no quería aprender con nadie, y cuando se fue me enseñó que las personas no saben lo fuertes que son hasta que ser fuertes es su única opción. Me enseñó que quizás la altura no era ningún obstáculo para llegar, y que a veces es complicado dejar de querer. Qué lo más bonito es aceptar las cosas como son, que a veces un hola cambia la vida. Que una mirada te puede llenar el alma. Y que unas palabras pronunciadas de la forma adecuada pueden ser capaces de sanar corazones rotos. Que puedes llorar millones de veces pero no te puedes parar nunca para rendirte.Y es que en este puto mundo se buscan personas perfectas, pero lo perfecto aburre. Yo era feliz con sus imperfecciones, era capaz de reírme de mí misma mirándole sabiendo que no tenía ningún sentido lo que estaba diciéndole. Y él era capaz de levantar la vista de su plato para decirme adiós cuando pasaba por su lado. Él es todas esas cosas de las que no me atrevo a hablar en público porque sé que me hundo, y me enseñó a hundirme. Joder que si me enseñó, pero después de hundirme siempre me decía que habría algo. Y siempre acababa saliendo el sol, maldita sea, que listo era. Siempre volvía a salir el sol, hasta el maldito día que él decidió abandonarlo. ¿Y como cojones iba a salir el sol si no había nadie queriendo verlo? Y entonces me di cuenta, que el sol era yo y que la luna era él. Y que aquel tiempo, fue un eclipse que para algunos duro un minuto y para nosotros dos duro una vida. Y comprendí que pasaría mucho tiempo sin volver a tenerle en frente. Y deje de verme, deje de salir pero me di cuenta que lo único que necesita la luna y que el único momento en el que coincidiríamos si yo salía era cuando él empezaba a salir para darle los buenos días a la noche y cuando yo me empezaba a meter para recordarle al mundo que las noches solo son para las estrellas que saben brillar solas.
Ojalá tengas días malos en los que sientas que no puedes y te acuerdes de la pequeña voz que te recordaba cada día que no tenias rival, que eras insuperable. Ojalá te sigas acordando de mi.
Que no me de los sustos de irse sin avisar, que debería haber vuelto para ver si todo lo había dejado en el sitio correcto. Que comprendí que siempre su sonrisa estaba torcida porque era la persona más tímida del mundo y le costaba enseñar los dientes. Que de él aprendí todo lo que no quería aprender con nadie, y cuando se fue me enseñó que las personas no saben lo fuertes que son hasta que ser fuertes es su única opción. Me enseñó que quizás la altura no era ningún obstáculo para llegar, y que a veces es complicado dejar de querer. Qué lo más bonito es aceptar las cosas como son, que a veces un hola cambia la vida. Que una mirada te puede llenar el alma. Y que unas palabras pronunciadas de la forma adecuada pueden ser capaces de sanar corazones rotos. Que puedes llorar millones de veces pero no te puedes parar nunca para rendirte.Y es que en este puto mundo se buscan personas perfectas, pero lo perfecto aburre. Yo era feliz con sus imperfecciones, era capaz de reírme de mí misma mirándole sabiendo que no tenía ningún sentido lo que estaba diciéndole. Y él era capaz de levantar la vista de su plato para decirme adiós cuando pasaba por su lado. Él es todas esas cosas de las que no me atrevo a hablar en público porque sé que me hundo, y me enseñó a hundirme. Joder que si me enseñó, pero después de hundirme siempre me decía que habría algo. Y siempre acababa saliendo el sol, maldita sea, que listo era. Siempre volvía a salir el sol, hasta el maldito día que él decidió abandonarlo. ¿Y como cojones iba a salir el sol si no había nadie queriendo verlo? Y entonces me di cuenta, que el sol era yo y que la luna era él. Y que aquel tiempo, fue un eclipse que para algunos duro un minuto y para nosotros dos duro una vida. Y comprendí que pasaría mucho tiempo sin volver a tenerle en frente. Y deje de verme, deje de salir pero me di cuenta que lo único que necesita la luna y que el único momento en el que coincidiríamos si yo salía era cuando él empezaba a salir para darle los buenos días a la noche y cuando yo me empezaba a meter para recordarle al mundo que las noches solo son para las estrellas que saben brillar solas.
Ojalá tengas días malos en los que sientas que no puedes y te acuerdes de la pequeña voz que te recordaba cada día que no tenias rival, que eras insuperable. Ojalá te sigas acordando de mi.
domingo, 28 de febrero de 2016
Dueño de una estrella.
sábado, 2 de enero de 2016
¡Otra vez,las malditas 12 campanadas!
Y después de otras 12 campanadas, a pesar del tiempo que ha pasado, me vuelvo a acordar de ti. Y nunca entenderé el motivo, pero te vuelvo a tener en mente cada vez que miro a los ojos a alguien. Es increíble ver como después de 36 campanadas y más de cien personas nuevas, para mi, tú siempre serás mi favorita. Puede que sea cierto ese dicho de que las personas se valoran cuando se pierden o que las personas que marcan nunca dejarán de marcar del todo. Aunque a veces estés tan lejos y a pesar de que todo te esté saliendo mal, siempre seguiré pensando que eres una de las mejores personas del mundo entero. A veces, siento que fracaso cuando le sonrió a la ultima estrella del firmamento pensando que te estoy sonriendo a ti, que al cerrar y al volver a abrir los ojos, estarás delante de mi y sobre todo sabiendo que las cosas que de verdad merecen la pena nunca dejarán de merecerla. La verdad es que yo necesite 100 días para buscarte y tú en tan solo una noche conseguiste olvidarme, aunque nunca dejo de pensar que el asesino siempre vuelve al crimen y que tú volverás a mi, pero, sé que eso tan solo es una ilusión que se crea el corazón cuando ve a todo su alrededor perdido. Quiero creer que recuerdas las heridas que dejaste al irte, o que te duele tu última sonrisa al verme ir. Quiero creer que a lo lejos, tú también piensas en mi. Pero, todo se derrumba cuando veo que la vida se agota y que tú has aprendido a vivir sin mi. Y que yo, aunque no quiero, he aprendido a vivir contigo pero sin ti.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
