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miércoles, 30 de octubre de 2013

Querido Pablo (Carta 4)

                                                                                                                       30/10/13


Querido Pablo:

Ya llevo unos pocos días acordándome de ti, seguro que tú de mi ni te acuerdas... Hoy en clase, me he puesto a recordar momentos de estos últimos años de mi vida, la verdad, como pasa el tiempo. Es alucinante como por un error conoces a personas alucinantes en tu vida.
Bueno, se nota que hoy he estado pensando, la verdad. Estoy más reflexiva que otros días. El tiempo está muy cambiante estos días tan pronto llueve como sale un sol cegador, supongo que el calentamiento global empieza a poner de su parte.

 Que decirte, Pablo, estoy sentada en la silla de mi escritorio en la que tantas horas he pasado sentada. Y miro por la ventana y observo un sol deslumbrante, quizá que me llama a que sonría, siento decir que llevo unos días, bueno mejor dicho, unos meses bastante mal. ¿Pero todo son rachas no? O eso creo. Supongo que todo el mundo está haciendo por hacerme sonreír pero no tengo ni ganas, les agradezco su ayuda mucho pero hay días en los que es imposible sonreír. Mañana último día de clase de la semana, ¡POR FIN! Pensé que nunca acabaría, que larga se me estaba haciendo ya.

Hoy es miércoles y como miércoles, día de entreno. Me muero de ganas por tocar el balón, ahora mismo es lo único que puede hacerme feliz. Todos en la vida tenemos cosas que nos empujan a sonreír y para mi el Baloncesto es una de las pocas por no decir la única. Bueno, me gustaría saber que te empuja a seguir a ti querido Pablo pero supongo que como nunca dejo remitente en la carta nunca lo sabrás o quizás algún día si... El tiempo lo dirá. Demasiadas cosas tiene que decir el tiempo a mi parecer, espero que no sea inhumano con nosotros y nos de las respuestas del futuro rápido.

Se empiezan a acercar las navidades, a todo el mundo le gustan esas fechas. Mucho me temo yo que las odio. No sé, la verdad, no soy religiosa. Si, he hecho la comunión pero obligada más que nada. Yo me dedico a creer en que personas pueden salvar a otras personas a creer que Dios va a salvarnos. Pero, bueno, es momento de estar con la familia y de recibir regalos. Aunque lo último que he nombrado me da igual ya que mi mejor regalo todos los años es estar con ellos unas navidades más, pasar a su lado un año más recibiendo amor. Ya empiezas a ver que soy algo especial, bueno, especial no es la palabra correcta pero no la encuentro así que dejemos que se quede.

Por cierto, antes de despedirme hoy, te daré una pista sobre por que elegí tu nombre. Me gustaría tatuarme un 23 pequeñito algún día, en tu honor, por que me estás apoyando mucho en estos malos tiempos. Espero que el tiempo sea compasivo conmigo y me ayude a volver a sonreír como antes. Bueno, la pista del 23 ya está dada ahora me voy a ver si consigo hallar la solución a las inecuaciones de matemáticas, que soy una negada para las matemáticas pero si algo tengo bueno es que nunca me doy por vencida y sigo luchando. Bueno, Pablo, no me enrollo más. Gracias por leerme otro día más, eres muy genial, en serio.

martes, 29 de octubre de 2013

Querido Pablo (3 Carta)

                                                                                                                                  29/10/13

Querido Pablo:

Perdón por escribirte tan poco ayer, en la anterior carta, tenía mucho que estudiar. Supongo que tú también andarás con exámenes y demás preocupaciones que hacen que no tengas tiempo para ti.  Hoy, ha sido un día como otro cualquiera, bueno, quizá algo mejor... dentro de lo que cabe. Las horas en clase se me han hecho bastante largas, pensé que no acababan nunca. Sentada desde el sitio de mi habitación intentando arreglar el mundo. Llegar a casa y la misma rutina de siempre, odio la puta rutina.

Tenía ilusión de que llegase el jueves, salir y divertirme un rato. Hace tiempo que no salgo a la calle a la noche, tenía ganas pero el ayuntamiento ha suspendido los concierto y bueno, no sé si saldré al final. Eso ha sido lo peor del día que yo recuerde. Bueno, mis padres han estado hablando con el tutor pero de todo se pueden sacar cosas positivas o eso creo.


Hoy he aprendido que a veces de las cosas más simples y de las cosas más significativas, de decisiones pequeñas podemos conocer algo maravilloso y de valor incalculable. Nadie sabe lo que nos deparará el futuro pero mientras tanto todos intentamos ser felices con lo que tenemos, con lo que nos queda, con lo que nos empuja a seguir.


Hay momentos en mi día a día que todo es bastante confuso, estoy viviendo cosas muy raras y difíciles a su vez. Es raro que no este llorando ahora, que siga adelante sin mirar atrás. Es raro, con lo sensible que soy... Pablo, ya empiezas a conocerme un poco más, aun te queda mucho por conocer pero no está mal, por algo se empieza. También deberías saber que me encanta la música, como tocar un balón de baloncesto. Son mis únicas y grandes pasiones, lo que me hace seguir adelante.

Es raro como por simples sueños seguimos luchando, algo alucinante, lo que llegamos a hacer por metas... Pablo, supongo que tendrás tus metas y espero que algún día las logres, me haría ilusión saber que te va bien. Bueno, es hora de apagar.

                                                                                         Besos, Nadie.

lunes, 28 de octubre de 2013

Querido Pablo (2 carta)

                                                                                                                                       28/10/13


Querido amigo:

Me sigo acordando de ti, bueno, creo que te mereces saber de vez en cuando de mi. Ya que te tomaste las molestias de leerme mi anterior carta. Quiero contarte todo lo que voy superando para demostrarte que todo es posible de superar.

Querido amigo, también he decidido ponerte un nombre ya que así me parece más directo dirigirme a ti. Espero que te guste, Pablo.
No me preguntes el por que del nombre, solo que tiene mucho significado para mi, en alguna carta te lo contaré. Ahora hay cosas más importantes de las que hablar.

Hace días que no lloro, por lo cual, eso deberían ser buenas noticias y debería estar contenta pero no es así. Tengo demasiados agobios o eso creo, que asco de adolescencia. Mis sonrisas habitualmente, son falsas y ya me cansó de fingir felicidad. Supongo que la vida golpea fuerte y debemos estar a la altura para soportar los golpes. Poco a poco, algún día todo cambiará.
Espero Jordan que tu vida lleve el rumbo que se merece y tristemente pensar que algún día la mía cogerá el rumbo aquel de antes en el de la persona feliz.

Bueno,Pablo,  creo que debería seguir estudiando. Hoy no tenía demasiado que contar, espero contarte más cosas mañana. Por cierto, gracias por leerme.


                                                                                                                  Besos, Nadie.

martes, 22 de octubre de 2013

Carta para un adolescente.

Hola, puedes llamarme Nadie, te contaré mi historia, quizá deberías estar atento querido amigo, quizá deberías prestar atención a lo que te voy a contar. 

Querido Amigo:
Estaba asustada, Vivía con miedo de aprender de la vida. Hablan de la vida pero en realidad nadie sabe que hacemos aquí, incluso ni yo me explico por que estoy escribiendo está carta. Estoy sentada en el cuarto de estar, donde siempre tengo que fingir que soy feliz. Hoy tenemos visita, maldita sea, odio las visitas. Me cojo mi libro y empiezo a leer lo que me hablará de un trozo de una historia. Una historia que sé que no arreglará mis problemas y mucho menos podrá responder a mis preguntas pero yo continuo mi lectura. Escucho las típicas conversaciones de siempre, dejo de prestar atención al libro y me pongo a pensar. A pesar que  al fin de al cabo, algo tuvo que surgir en algún momento de donde no había nada, absolutamente nada. Entonces sonrió, por que en ese momento me siento privilegiada en cierto modo. Me voy paso a paso a mi habitación desapareciendo de aquella sala confusa cuando escuchó: 
- Andrea está como siempre, no hace caso de nada. 

Me encierro en mi habitación como todos los días a aquellas horas y sabes, querido amigo, han sido demasiados malos momentos estos últimos días. La verdad, en los 16 años que llevó de vida he aprendido mucho. No por que yo quisiera aprender si no por que hay veces, querido lector, que no te queda otra que ser fuerte ante todo, no hay otra solución. Me tumbe en la cama en busca de inspiración cuando recordé que igual estaba siendo, por fin, arrogante. La verdad, tenía ganas de volver a empezar de llegar y comerme el mundo con tan solo una mirada pero de lo que más ganas tenia, querido amigo, era de ser fuerte. De dejar de llorar por las noches cuando la única que estaba presente de ver mis lágrimas era mi querida y fiel compañera la luna. Cuando al dibujar corazones, me entraba cierta angustia, por que en realidad tenia curiosidad sobre lo que era el amor. El amor verdadero, no el de simples adolescentes que están para divertirse. ¿Encontraría el amor verdadero? 

Putas preguntas que me hacían dejarme la cabeza pensando. En cierto modo me gustaba el misterio pero ¿acaso la vida era un misterio? Claro que la vida era un misterio, como la razón la que seguíamos cuando todo iba mal. Sé, amigo mio, que habrás tenido problemas en la vida. !Algo te empujaría a seguir! 

Joder, puta adolescencia. Los mayores discutiendo sobre deportes cuando no estaban respondidas ni la mitad de las preguntas que el ser humano se planteaba. Luego, los adultos, como siempre tenían la manía de criticar a la juventud. Al fin de al cabo, ellos habían sido jóvenes. Algo que tengo claro es que yo, algún día, cuando sea adulta entenderé a los jóvenes y les apoyaré. Por que al fin de al cabo, yo también pasé por los mismos momentos. 

Todos sufrimos alguna vez, está claro pero nadie es capaz de no superar un sufrimiento, por duro que sea. Al rato se me venían a la cabeza amigos, personas a las que de verdad quería y necesitaba y que me costaba seguir sin ellos. Que duro es ser adolescente, eh, sé que me entiendes amigo. Así poco a poco creo y solo creo, que voy con la mentalidad suficiente para que ahora mismo, nada ni nadie pueda derrumbarme. Pero, escucha,  querido lector, yo también he sufrido por amor, amor de adolescente pero amor. También he perdido a gente que quiero, para siempre o para un rato pero se han ido. He pasado mil de tragos como los que pasas tú todos los días pero entiende, que tarde o temprano debes de enfrentarte al mundo y ser fuerte, debes enseñar que solo puedes con todo y que nunca, nunca por nada del mundo te faltará a alguien a tú lado apoyándote. 

domingo, 20 de octubre de 2013

Aquel día.

Todo empezó como un sin querer querido, como empiezan las mejores historias. Entonces eramos solo dos personas en busca de alguien que nos ayudará a salir de esto, en busca de alguien que nos hiciera olvidar que estábamos muriendo. ¿Qué estamos buscando? me preguntaba la cabeza mientras mis ganas de llorar aumentaban cuando sonaba aquella canción que a su vez nos hacía recuperar las ganas de continuar. Entonces levante la vista, por mi lado pasaban niños dando patadas a un balón. Con ilusión de algún día ser algo más que eso, simples personas, con las ganas de llegar lejos con la pelota bajo los pies.

La tarde transcurrió bastante rápido, con momentos alegres y tristes. Llegó la hora de volver a casa, me monte en la bici y pedalee hasta lograr llegar a mi meta. Me senté en la bici, la agarré con fuerza. Justo en ese momento sentí que me mirabas y levante la vista y te di un abrazo. Cuando las únicas palabras que salían de mi boca eran "Te quiero.", llego la hora. Baje la bici a cuestas, me tumbe en la cama y en ese momento supe, que era imposible ser más feliz de lo que había sido aquel día.

lunes, 14 de octubre de 2013

Aquella lluvia.

Aquel día recuerdo que llovía mucho. Recuerdo que el cielo hacía justicia, por fin, necesitaba la lluvia. Entonces, mientras todo el mundo corría para no mojarse, yo me senté en un banco. Entonces el viento empezó a sacudir el árbol, el árbol que llevaba años de pies, empezó a tambalearse. 
¿Había llegado su hora? 
El viento se tomo un respiro y de nuevo las nubes habrían paso al sol, a un sol que aunque yo miraba de diferente manera. Entendía que igual, todo el tiempo que había pasado ocultada del sol debajo de aquel árbol había necesitado estar en el sol y darme cuenta simplemente que por muchas ramas que me estuvieron ocultando el sol, la mayor rama había sido que yo no quería verlo. No quería ver que quizás era hora de decir basta, de saber que era hora de otro momento, que era hora de decir que no al miedo. Por que el miedo es el mayor de nuestros enemigos. 
Entonces me cambié de banco, en aquel daba el sol. Miré al cielo y con el sol, comenzó a llover pero con una gran diferencia, aquella lluvia venia para empaparme de la fuerza necesaria para saltar otra piedra y seguir caminando.