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jueves, 13 de agosto de 2015

Vive y deja vivir.




Escribo esto porque no tengo respuestas al ver tantas atrocidades que nos rodean día a día. Como seres humanos no se puede consentir que sean discriminadas personas por pensar distinto a lo que dicta la sociedad. No deberíamos consentir el odio entre razas, ya que el color de la piel nunca podrá determinar nada sobre esa persona. El amor entre personas del mismo sexo siempre será amor, nadie nunca dijo que lo "normal" es pareja de hombre y mujer, lo normal debería ser que el amor triunfase sea cual sea el sexo. Nadie NUNCA debería vivir el acoso, las victimas del acoso son unas de las personas más fuertes que existiran siempre. Que el suicidio nunca será la manera más fácil de escapar de la vida pero siempre será la más escogida por aquellos que sufren.





Me gustaría centrarme sobre todo en las mujeres que mueren año tras año en nuestras ciudades a manos de hombres desalmados. Que no hay denuncia posible, ni palabras lo suficientemente fuertes como para condenar a estos inhumanos. Que la mujer merece tener tantos derechos como el hombre. Que el sexo no debería hacernos menos humanas. Al igual que los hombres las mujeres merecemos vivir la misma vida, porque somos iguales porque nada nos debería de tratar como si seríamos inferiores. Como bien dice la frase: "Yo no salí de tu costilla; tú saliste de mi coño!"




Vivimos en pleno siglo XXI deberíamos de respetar lo suficiente a todo lo que nos rodea como para aceptarlo, querernos y poder vivir en comunidad. Pero, ¿como podríamos vivir unidos si al día miles de personas sufren? VIVE Y DEJA VIVIR.

¡¡¡¡¡¡¡NI UNA MÁS!!!!!!!!!!!!!


NINGUNA AGRESIÓN SIN RESPUESTA.

miércoles, 12 de agosto de 2015

El error de la vida.




La vida nos enseña que ni ella misma es capaz de comprenderse, por lo tanto, como podemos ser nosotros capaz de comprenderla o incluso de comprendernos. Nunca somos capaces de ver la vida tal y como es, hasta que llegan personas que nos hacen apreciarla y puedo asegurar que cuando llegan,merecen la pena estar en tu vida, todo a tu alrededor cambia.
 Cambia la forma de actuar, la forma de ver la vida ya que bien acompañado el mundo puede enseñarte colores que antes no eras capaz de ver.

Sería increíble ser capaz de ver la vida con buenos ojos, pero la verdad, es que estamos hechos para ser completamente infelices hasta tal punto,que sentir felicidad nos aterra. No estamos acostumbrados a sonreír, ni a apreciar el precioso y dulce canto de los pájaros al amanecer, preferimos escuchar el ruido de la televisión. No nos gusta ser infelices pero tampoco aportamos nada para ser felices. Pocas personas se fijan en lo esencial, lo natural. Pero contra más pesa la vida, más nos alejamos de la gente que nos llena y es cierto, aunque debería ser lo contrario la tristeza nos aleja de vivir. 

Vivimos en una sociedad en la que llorar es algo normal y reír algo antinatural. En una sociedad enferma que no es capaz de ver amor entre personas del mismo sexo. En una comunidad que engaña a los que quiere y traiciona a aquellos que le muestran amor. Hemos dejado de llamar familia a los amigos, porque ya no son lo que eran antes, y por desgracia hemos dejado de sentir amor hacia las amistades verdaderas. Vivimos en un pueblo traicionado por su población de tal manera que no podemos actuar como verdaderamente sentimos y actuamos como dicta la sociedad. 

Cada día que camino por las tristes calles del mundo caigo en la realidad, de que este planeta se ha quedado sin héroes, de que en este lugar vale más anteponerse ante los que queremos. 

Hemos dejado de vivir, nos hemos cortado las alas y preferimos seguir viviendo rodeados de mentiras con espinas y de verdades a medias. Preferimos ser clones a mostrarnos en realidad... Pero, ¿Qué más podríamos esperar de una sociedad enferma?