Vamos a hablar de merecer, crecer y sobretodo de avanzar. Hoy me es imposible callar, hoy estalla dentro de mi una voz que quiere gritar lo que merecen: libertad y justicia.
No me quiero callar, ell@s no lo hicieron y hoy me toca a mí hablar por l@s que no tienen voz, por los que callaron a balazos, a golpes... Hoy me toca hablar de l@s que lucharon hasta morir por un futuro digno, de toda esa gente que se levanta y lucha contra las injusticias del mundo. Que por desgracia, son muchas. Hoy no quiero dejar en silencio un corazón por el que recorre sangre roja que no para de latir sintiéndome un poco más de ell@s, un poco más combativa.
Empiezo dando las gracias, de corazón y con el alma por luchar por unos derechos y por demostrarnos que "mejor morir de pie que vivir arrodillado". Vosotr@s nos enseñasteis que el camino es la lucha y nosotros, dejamos de luchar. Pero muchos corazones vuelven a latir, piden libertad, JUSTICIA y menos precariedad. Hoy me duele escribiros, gracias y descansar en paz.
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Una noche de verano y yo aquí escribiendole al pasado. Que necesitamos liberarnos, salir corriendo y encontrarnos. Que la mochila de nuestra espalda ya pesa demasiado y necesitamos respirar sin tener una cuerda al lado. Necesitamos salir corriendo y encontrar lo que ayer perdimos luchando, necesitamos pedir un poco de amor entre tanto desencanto pero nos quedamos en el sofá viendo tal insulto en los telediarios. Hoy te pido que salgas, que saltes y que vuelvas a gritar que merecemos libertad, que salgas y vueles como ayer lo hicieron. Que te digas a ti mismo que estás hecho de carne y hueso pero que no vas a dejarles dar más pasos. Que no, que está vez no caminarán por nuestros paseos sin esperar nada a cambio. Que no, que no vamos a callarnos que seguimos siendo revolucionarios.