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martes, 26 de abril de 2016

El momento preciso.

Todo acontecimiento llega en el momento que lo precisa. No entiendo que preciosa casualidad me ha traído hasta aquí, pero pretendo quedarme un ratito más.

La verdad, es que no te miento.
Y soy capaz de perderme en mi propia rutina, y encontrarme cuando todos me dan por desaparecida. Y al final acabo donde acabo, dando tumbos por la vida. Sin saber muy bien donde estoy, ni donde quiero ir. Me abrazo al miedo cada noche, y me despierto cada mañana entre la incertidumbre. Con el tiempo pisandome los talones, y tropezamdome con los sueños que yo misma destroce. Pero no me culpo, no saben lo bonita que es la ciudad de madrugada. Todo parece estar en orden. A veces, me da la sensación de ser la única viva en el mundo. Y es que por mucho que lo intente sólo soy capaz de oír mi propia respiración, acompañada de la sinfonía casi inanudible de mi corazón. Y así, en completa soledad es cuando más llena me siento. Y en ese momento te das cuenta de que nos intentamos llenar de cosas, cuando tenemos todo lo que necesitamos en nosotros mismos.

Se despide:
La niña pérdida que busca encontarse.