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jueves, 4 de octubre de 2012

Todo era perfecto, estaban juntos.

No, está historia no la voy a empezar como todas. Esta historia será diferente, la niña no es perfecta ni mucho menos. Se llama Laura, mas conocida como pequeña Laura. Vivía la vida a su manera, no tenia miedo a las derrotas que a todos nos asustan. Que va, ella era valiente. Puede que fuera así por los problemas que tenia allí a donde iba. Pero era fuerte, caminaba por aquel camino pedregoso. Pero aún que tenia problemas en el colegio, en casa...con sus abuelos era la niña más feliz del mundo. El gran problema era que sus abuelos vivían en Roma y ella era de un pequeño pueblo de Madrid. A pesar de todo seguía soñando con una vida allí, junto a ellos.Sonaba el teléfono, eran ellos.

-ABUELOS, ¿Qué tal todo? 
-Laura, pequeña, Laura. Pues muy bien. ¿A ti?
Ella se quedo callada y les colgó, empezó a llorar. Se encerró en su cuarto, nada tenia sentido. Se fue a su habitación y empezó a pensar...nada de lo que quería lo tenia. Aquello estaba en otro lugar. Entonces cogió su mochila. La vació, saco los libros. Y metió su poca ropa. Echo la última mirada a su habitación en la que tantos lloros había echado. Y salio corriendo, sin un adiós, sin un hasta luego, sin un volveré. Simplemente se fue, rumbo a Roma. Llamó a sus abuelos y ellos le fueron a buscar. El abrazo que se dieron, fue el abrazo más sincero que había visto en mi vida. Los besos, lo más tiernos que había visto. Habían pasado muchos años pero el amor nunca muere. Sé seguían queriendo tal y como lo hicieron la primera vez. Eran felices juntos y estaban totalmente unidos. La luna aquella noche brillaba más que nunca pero les daba igual. Todo era perfecto, estaban juntos. 

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