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miércoles, 14 de noviembre de 2012

¿Sueños? Quien dijo sueños.

Miras al cielo, es de noche. Como todos los días a estas horas, las mismas historias. Empiezas a llorar, a escuchar música, a gritar...Te sientes como aquel día. Como aquel cielo, como aquel amanecer. ¿Las esperanzas? Que no te hablen de ellas ¿verdad?...Ya no las tienes, ni tan siquiera las sientes cerca. Miras el reloj, las dos de la madrugada. El tiempo ha volado, como siempre. Como todos los días, la misma rutina. Te echas a la cama, a volver a empezar, pero no te apetece, quieres cambiar. Te quedas la noche en vela, con tu amiga, la música. Un día de estos cojeras el balón, si, aquel con el que jugabas de pequeño. Te escaparas de casa, necesitaras jugar. Demostrar de nuevo todo aquello que sientes cuando el balón roza tus manos, cuando escuchas el grito de tu entrenador, cuando gritas de rabia por haber fallado. Sé lo que es eso. Sé lo que es acabar llorando un partido. Sé lo que es perder en el último segundo. Sé...muchas cosas pero lo que tengo claro es que no puedes rendirte a la primera que fallas. Que a pesar de que fracases detrás de ese fracaso lo único que tiene que existir es la esperanza. Entonces miras el reloj de nuevo, las 5 de la mañana. Llevas 3 horas jugando, pensando, haciendo lo que te gusta...El tiempo a corrido y tú sigues en aquel campo desierto. Pero de pronto sientes una luz en los ojos, te inmutas. Los cierras y tienes miedo a abrirlos. Esa luz es cegadora. Pero te armas de valor, los abres. Te cuesta ver tu alrededor, parece como si la luz te apuntara a ti. Empiezas a escuchar ruidos y ruidos...gente gritando. Te asustas, tus ojos se empiezan a acostumbrar a la luz. Te encuentras en un campo conocido. Un campo en el que tú habías pasado mucho tiempo. No jugando, si no viendo hacerlo. Sientes resbalar una lágrima por tu mejilla, aquella lágrima que estaba atrapada. Sin saber o sin querer abres los ojos. Estas en tu cama, piensas que no ha sucedido nada pero giras y ves algo. Un papel. Lo miras atentamente y lees:
"Cuando juegas de noche. Cuando lo único que se ve son las estrellas. Entonces crees jugar al nivel de los grandes, de los triunfadores." 
Abres los ojos una vez más. Y recuerdas que es la frase que escribiste. Que la lágrima sigue en el papel. y que los sueños se hacen realidad. 

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