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miércoles, 15 de mayo de 2013

El último día.

"Hola, soy una chica de 16 años, una como otra cualquiera. No, en verdad soy diferente totalmente diferente.   De mis 16 años he pasado 15 intentando que alguien entendiese que este no era mi lugar. Pienso que mi lugar no está en este mundo. ¿Qué más os da? Si os seguiréis metiendo conmigo igual. La verdad, no tengo amigos, no me gusta que la gente me traicione por eso prefiero vivir sola. Este mundo me parece una falsedad absoluta y no me pienso rendir quiero cambiarlo."


Esto escribía en el diario que hoy recojo. Ahora os contaré su historia, su pequeña historia. 

Es una chica llamada Lucía. Alta, con cabellos rizados y castaños, ojos oscuros y piel muy blanca. Ella cada mañana se preguntaba la razón por la que la gente seguía luchando, la razón por la que había gente que se rendía. Iba al Instituto como una chica normal, los demás se reían de ella por su forma de ser, Lucía era una chica fuerte, demasiado diría yo. Ella pasaba horas escuchando palabras dolorosas en clase pero su sonrisa seguía en su cara, hasta que llegaba a casa. Se encerraba en su habitación y se echaba a llorar. No soportaba su vida, empezó por odiar la imagen que daba de ella. Llegó a tal punto que no se podía mirar al espejo. Empezó a odiarse totalmente pero seguía sonriendo. Ya eran días los que los pasaba durmiendo con el cuchillo a su lado. Eran tardes las que pasaba en la ventana con ganas de lanzarse al vacío y no volver, desaparecer para siempre. Ella seguía a pesar de todo, hacia a delante. Un día, en el instituto se volvió loca, se agarro a la ventana y amenazó con tirarse. 

- ¿Qué más da? Soy idiota, gilipollas, fea, retrasada, tonta... 
+ Lucía, para. -dijo la profesora-
Lucía empezó a llorar y a gritar. 
-¿PARA? ¿DE VERDAD? Mira, estoy harta de ti querida profesora, escuchas todo siempre y nunca haces nada porque esto cambie. ¿Sabe? ¿Sabe lo que es demostrar felicidad ante unos padres,cerrar la puerta y no tener lagrimas que llorar? ¿SABÉIS ALGUNO LO QUE ES DORMIR CON UN CUCHILLO AL LADO? No tenéis ni idea, no me conocéis. Pero vosotros a lo vuestro, seguir así. Total una vida menos...QUE MÁS DA. 

Un chico de su clase se levanto y empezó a llorar. A los pocos minutos le dijo que lo sentía. Lucía pidió un papel y empezó su carta, su última carta. 


Hola mama, hola papa:

Sé que no tenéis ni idea del porque de todo esto, no sé porque callé tanto. No lo entiendo ni yo, perdonarme. Supongo que soy una chica que nunca le gusto decir lo que vivía, ya que todo era un lastre. Yo os quiero, solo eso. No me voy de aquí sin deciros que me voy para siempre pero que algún día volveremos a vernos. Creo que en el fondo de todo debéis saber que vaya donde vaya seré más feliz que ahora y que no quiero que lloréis por mi, solo ser felices como yo lo seré cuando acabe con todo esto.

                                                                                            Os quiere, Lucía. 



Acabó de escribir la carta y se lanzó con el único propósito en mente, ser feliz. 

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