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miércoles, 12 de agosto de 2015

El error de la vida.




La vida nos enseña que ni ella misma es capaz de comprenderse, por lo tanto, como podemos ser nosotros capaz de comprenderla o incluso de comprendernos. Nunca somos capaces de ver la vida tal y como es, hasta que llegan personas que nos hacen apreciarla y puedo asegurar que cuando llegan,merecen la pena estar en tu vida, todo a tu alrededor cambia.
 Cambia la forma de actuar, la forma de ver la vida ya que bien acompañado el mundo puede enseñarte colores que antes no eras capaz de ver.

Sería increíble ser capaz de ver la vida con buenos ojos, pero la verdad, es que estamos hechos para ser completamente infelices hasta tal punto,que sentir felicidad nos aterra. No estamos acostumbrados a sonreír, ni a apreciar el precioso y dulce canto de los pájaros al amanecer, preferimos escuchar el ruido de la televisión. No nos gusta ser infelices pero tampoco aportamos nada para ser felices. Pocas personas se fijan en lo esencial, lo natural. Pero contra más pesa la vida, más nos alejamos de la gente que nos llena y es cierto, aunque debería ser lo contrario la tristeza nos aleja de vivir. 

Vivimos en una sociedad en la que llorar es algo normal y reír algo antinatural. En una sociedad enferma que no es capaz de ver amor entre personas del mismo sexo. En una comunidad que engaña a los que quiere y traiciona a aquellos que le muestran amor. Hemos dejado de llamar familia a los amigos, porque ya no son lo que eran antes, y por desgracia hemos dejado de sentir amor hacia las amistades verdaderas. Vivimos en un pueblo traicionado por su población de tal manera que no podemos actuar como verdaderamente sentimos y actuamos como dicta la sociedad. 

Cada día que camino por las tristes calles del mundo caigo en la realidad, de que este planeta se ha quedado sin héroes, de que en este lugar vale más anteponerse ante los que queremos. 

Hemos dejado de vivir, nos hemos cortado las alas y preferimos seguir viviendo rodeados de mentiras con espinas y de verdades a medias. Preferimos ser clones a mostrarnos en realidad... Pero, ¿Qué más podríamos esperar de una sociedad enferma? 

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