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martes, 21 de mayo de 2019

Sal, no vuelvas a preguntar.

Es una noche fría de enero y susurrando al oído te digo que yo ya no puedo pero que aún así me quedo. A pesar de buscar mil formas en tus formas, no encuentro manera más cuerda de perderlas. Y te pido que te vayas, por lo menos está noche que no hagas ruido al salir por la puerta...porque sigo pensando en él, porque la puerta para ti aún no está abierta.
Es febrero y a pesar de seguir haciendo frío me doy cuenta de que pica un poco tu ausencia pero te olvidas que de todo lo que viene, va y te vas.
Llega  marzo y siempre trae buenas noticias ya no me faltas, ya no me dueles... Estoy empezando a superar tu ausencia.
Y viene abril, maldito aguas mil, vuelvo a echarte de menos como si todo volviese a empezar de cero pero tú decides irte a pesar de no saber que significaría quedarte. Te vuelvo a echar de menos.
Y entramos en mayo, no estás pero tampoco te espero. He decidido que prefiero escribirte de lejos, que tengo muchas musas a las que dedicarles mis textos.

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