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domingo, 3 de febrero de 2013

Son 7 años, sin ello.

Estaba perdida en sueños, tenía miedo a perder todo. Abría los ojos despacito mientras contaba como sería sin ti. Me empece a plantear olvidarte pero no podía. ¿Si me he arrepiento? Más de un millón de veces y claro que le echo de menos, que es demasiado tarde. Cogí un libro y me tumbe en la cama en busca de algo que me haría pensar en otra cosa pero cada detalle eras tú el que venia a la cabeza. Nadie me podía quitar este dolor en mi pecho de tanto llorar, el nudo en la garganta de intentar calmar mis ganas de gritar. Solo pido unos segundos frente a una portería y llorando hacer la despedida que te merecías. 

¿No entendéis nada verdad?

Lo explicaré mejor. Mi vida comenzó cuando solo tenía 5 años, con un deporte llamado fútbol. Amaba el fútbol. Me encantaba quedar con mis amigos a jugar. Pasaba las horas con el balón, lo controlaba mucho mejor que mis simples movimientos. Un día, no recuerdo exactamente cuando me levanté de la cama y escuché: "Lo mejor será que venga Andrea"
Me asuste, de que hablarían. Me llevaron a ver un partido de Baloncesto en el que se enfrentaban Baskonia-Barcelona. Me eche a llorar, quería ir a ver el fútbol. Me llevaron con las lágrimas en los ojos. Entre en aquel lugar, se me puso la carne de gallina. Aun lloro al recordarlo. Eso era algo diferente, diferente a todo lo que conocía. Nos sentamos en nuestro sitio y miré hacia abajo, hacia el lugar de los campeones. Me llamaba la atención su altura, sus ganas de machacar el aro... Todo era tan diferente. Aquella noche llegue a casa. Me tumbe en la cama y como siempre me puse a leer, había algo que me impedía concentrarme. Llegó el gran día, el día de la decisión que cambiaría mi vida por completo. Me tiré llorando todo el día, no quería perder todas mis noches soñando como triunfaba con el fútbol. Aun me decidí por el Baloncesto y debo de admitir que es mi vida, que he dado todo por ello y que lo daría una y mil veces.. Pero nadie sabe como sigo llorando al ver un partido de fútbol, de verdad, lo echo de menos. Me he arrepentido veces pero sigo amando el Baloncesto y  aunque aveces duela y lloré en vano. El fútbol me hizo cambiar el rumbo de mi vida y me hizo empezar a soñar, me dio confianza en los demás, me dio amor. Me hizo entender que ojalá la vida sería como un partido de fútbol poder recuperar tu tiempo perdido. 
Querido fútbol:
Olvidarte es algo imposible, dejar de llorar por echarte de menos algo que no puedo. Parte de ti me hizo entender lo que es crecer y amar. Dejarte la piel cada segundo en el campo y no dar un partido por perdido. Celebrar el gol de un compañero del equipo como si sería el último. Dejarte el alma en una tanda de penaltis. Perder un partido en el último minuto de descuento.


Todos los días que me puedo llegar a arrepentir dentro de mi el Baloncesto hizo lo que el fútbol no llego a hacer. Por eso me quede con ello pero lo echo de menos. Daría mucho por volver a jugar como lo hacía de pequeña, por volver a dar el pase del gol a un compañero y por volver a llorar por perder un partido en la tanda de penaltis. 
Amar el fútbol es algo con lo que se nace y el fútbol lo ame como nadie lo habrá echo. Pero ahora es tiempo para el Baloncesto y lucharé por ello. Lucharé por llegar lejos. Son 7 años sin el fútbol, 7 años sin olvidarme de ello. 

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