"Si nada nos salva de la vida, al menos que el amor nos salve de la muerte."
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lunes, 16 de septiembre de 2013
Cuando los sueños superan la realidad.
Un nuevo día, amanecía lentamente, una sonrisa se escondía tras el pequeño rayo de luz que entraba en mi habitación. Un nuevo día, una nueva razón para sonreír. En la que la distancia no impedía que rozará el cielo. En el que la razón tenia una curiosa gana de rozarse con lo irreal. Abrí la ventana hacía un frío estremecedor pero sonreí. Era Sábado
y tenía unas ganas de pisar la calle que ni tan siquiera podía contenerlas. Pise la calle, una chaqueta fina pero con más ganas que nunca de comerme el mundo. Había quedado con mi mejor amigo, Rubén. Al parecer tenía una sorpresa para mi, yo estaba bastante emocionada, tenia bastantes ganas de verle. Me monté en el autobús con ganas de no olvidarme de lo que de verdad valía la pena, por que debo recordar que era una chica con miedo. Recuerdo que las canciones que sonaban me volvían loca y yo inconscientemente seguía el ritmo con el pie. Me baje del autobús pero ni rastro de nadie. Al cabo de unos minutos cogí el teléfono una voz rara contestaba a la llamada. "Enseguida llego Andrea." Me puse la música más alta, cada segundo que pasaba subía el volumen de la canción. La que repetía el estribillo "Prefiero esta vez encontrarte" entonces moví la cabeza y hay se encontraban las dos razones de mi felicidad absoluta. Empecé a temblar como hacia tiempo que lo hacía. Y desde hay empezó todo, un fin de semana del que he disfrutado pero sobre todo he aprendido a valorar más mi vida. A darme cuenta de que de verdad hay algo en el mundo que merece la pena. De que no quiero perderme ni tan siquiera una sonrisa de ninguno de ellos.
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Un tal vez no esta mal, es mejor que nada, pero yo prefiero un siempre a un tal vez, y si la nada es para siempre entonces seamos nada.
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