Querido Amigo:
Estaba asustada, Vivía con miedo de aprender de la vida. Hablan de la vida pero en realidad nadie sabe que hacemos aquí, incluso ni yo me explico por que estoy escribiendo está carta. Estoy sentada en el cuarto de estar, donde siempre tengo que fingir que soy feliz. Hoy tenemos visita, maldita sea, odio las visitas. Me cojo mi libro y empiezo a leer lo que me hablará de un trozo de una historia. Una historia que sé que no arreglará mis problemas y mucho menos podrá responder a mis preguntas pero yo continuo mi lectura. Escucho las típicas conversaciones de siempre, dejo de prestar atención al libro y me pongo a pensar. A pesar que al fin de al cabo, algo tuvo que surgir en algún momento de donde no había nada, absolutamente nada. Entonces sonrió, por que en ese momento me siento privilegiada en cierto modo. Me voy paso a paso a mi habitación desapareciendo de aquella sala confusa cuando escuchó:
- Andrea está como siempre, no hace caso de nada.
Me encierro en mi habitación como todos los días a aquellas horas y sabes, querido amigo, han sido demasiados malos momentos estos últimos días. La verdad, en los 16 años que llevó de vida he aprendido mucho. No por que yo quisiera aprender si no por que hay veces, querido lector, que no te queda otra que ser fuerte ante todo, no hay otra solución. Me tumbe en la cama en busca de inspiración cuando recordé que igual estaba siendo, por fin, arrogante. La verdad, tenía ganas de volver a empezar de llegar y comerme el mundo con tan solo una mirada pero de lo que más ganas tenia, querido amigo, era de ser fuerte. De dejar de llorar por las noches cuando la única que estaba presente de ver mis lágrimas era mi querida y fiel compañera la luna. Cuando al dibujar corazones, me entraba cierta angustia, por que en realidad tenia curiosidad sobre lo que era el amor. El amor verdadero, no el de simples adolescentes que están para divertirse. ¿Encontraría el amor verdadero?
Putas preguntas que me hacían dejarme la cabeza pensando. En cierto modo me gustaba el misterio pero ¿acaso la vida era un misterio? Claro que la vida era un misterio, como la razón la que seguíamos cuando todo iba mal. Sé, amigo mio, que habrás tenido problemas en la vida. !Algo te empujaría a seguir!
Joder, puta adolescencia. Los mayores discutiendo sobre deportes cuando no estaban respondidas ni la mitad de las preguntas que el ser humano se planteaba. Luego, los adultos, como siempre tenían la manía de criticar a la juventud. Al fin de al cabo, ellos habían sido jóvenes. Algo que tengo claro es que yo, algún día, cuando sea adulta entenderé a los jóvenes y les apoyaré. Por que al fin de al cabo, yo también pasé por los mismos momentos.
Todos sufrimos alguna vez, está claro pero nadie es capaz de no superar un sufrimiento, por duro que sea. Al rato se me venían a la cabeza amigos, personas a las que de verdad quería y necesitaba y que me costaba seguir sin ellos. Que duro es ser adolescente, eh, sé que me entiendes amigo. Así poco a poco creo y solo creo, que voy con la mentalidad suficiente para que ahora mismo, nada ni nadie pueda derrumbarme. Pero, escucha, querido lector, yo también he sufrido por amor, amor de adolescente pero amor. También he perdido a gente que quiero, para siempre o para un rato pero se han ido. He pasado mil de tragos como los que pasas tú todos los días pero entiende, que tarde o temprano debes de enfrentarte al mundo y ser fuerte, debes enseñar que solo puedes con todo y que nunca, nunca por nada del mundo te faltará a alguien a tú lado apoyándote.
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