29/10/13
Querido Pablo:
Perdón por escribirte tan poco ayer, en la anterior carta, tenía mucho que estudiar. Supongo que tú también andarás con exámenes y demás preocupaciones que hacen que no tengas tiempo para ti. Hoy, ha sido un día como otro cualquiera, bueno, quizá algo mejor... dentro de lo que cabe. Las horas en clase se me han hecho bastante largas, pensé que no acababan nunca. Sentada desde el sitio de mi habitación intentando arreglar el mundo. Llegar a casa y la misma rutina de siempre, odio la puta rutina.
Tenía ilusión de que llegase el jueves, salir y divertirme un rato. Hace tiempo que no salgo a la calle a la noche, tenía ganas pero el ayuntamiento ha suspendido los concierto y bueno, no sé si saldré al final. Eso ha sido lo peor del día que yo recuerde. Bueno, mis padres han estado hablando con el tutor pero de todo se pueden sacar cosas positivas o eso creo.
Hoy he aprendido que a veces de las cosas más simples y de las cosas más significativas, de decisiones pequeñas podemos conocer algo maravilloso y de valor incalculable. Nadie sabe lo que nos deparará el futuro pero mientras tanto todos intentamos ser felices con lo que tenemos, con lo que nos queda, con lo que nos empuja a seguir.
Hay momentos en mi día a día que todo es bastante confuso, estoy viviendo cosas muy raras y difíciles a su vez. Es raro que no este llorando ahora, que siga adelante sin mirar atrás. Es raro, con lo sensible que soy... Pablo, ya empiezas a conocerme un poco más, aun te queda mucho por conocer pero no está mal, por algo se empieza. También deberías saber que me encanta la música, como tocar un balón de baloncesto. Son mis únicas y grandes pasiones, lo que me hace seguir adelante.
Es raro como por simples sueños seguimos luchando, algo alucinante, lo que llegamos a hacer por metas... Pablo, supongo que tendrás tus metas y espero que algún día las logres, me haría ilusión saber que te va bien. Bueno, es hora de apagar.
Besos, Nadie.

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