Llega un día en el que conoces a alguien. En ese momento no le das más importancia que cuando conoces a otra cualquiera que hayas conocido hasta el momento.
¿Para qué hacerlo?
Ya has conocido mucha gente a lo largo de tu vida, unos marchan, otros se quedan y la que acabas de conocer no será diferente. Lo más seguro es que la veas 2 o 3 veces más simplemente o ni siquiera más que esa vez. Será una persona más en la gran lista de ellas.
Al rato sientes que quieres que esa persona pertenezca a la parte de los que se quedan. Apenas dio tiempo a conoceros demasiad, pero esa persona tiene algo que pocas veces viste en otras.
Llega el momento de la despedida. Lo poco que pudisteis conoceros hace que no quieras que acabasen esas timidas conversaciones, bromas y risas. Quieres que duren un poquito más, solo un poco. Te consuela saber que tienes los medios para poder seguir hablando en el futuro.
Pasa el tiempo, y con él, vais conociendoos más y más. Te preguntas como pudo ser que no conocieras a esa persona antes. ¿Por qué tienes tantas ganas de hablar con esa persona? ¿Y por qué sientes que puedes confiar tan ciegamente en esa persona?
No dejas de recordar todaa las veces que confiaste y te engañaron. Todas las veces que sufriste por otros… Pero también, algo en tu interior, sabe que no será de ese tipo de gente, que no te hará daño.
Llega un momento que pase algo malo o algo bueno, no tardas un instante en contarle lo ocurrido. Ya no hay nada de lo que no hableis. Y da igual que veais que en ciertas cosas sois totalmente contrarios, no te importa, nadie puede ser idéntico a otra persona, y la experiencia ya te enseñó que cuando se es igual en todo a alguien no iran bien las cosas ya que si coincidis tanto suele ser porque te intenten engatusar.
Sigue pasando el tiempo…
Algo ocurre y esa persona que antes necesitabas contarle todo, esa personas en la que confiabas, no está. Simplemente seguisteis cada uno con vuestras vidas. Conociendo nueva gente, dedicando más tiempo a uno mismo, la distancia… Da igual porque fue, simplemente desaparecisteis del mundo del otro. Pero sin marcharos en realidad…
Nunca pensaste demasiado el motivo por el que esa persona se fue. Era como el resto… Pero la duda te corroe siempre en la mente. Echas en falta algo que solo dicha persona conseguia darte y nadie más volvió ha conseguir darte. No sabes el qué, no habia palabras que lo pudieran describir. Y no entiendes porque pdro cuanto más vueltas le das, más te das cuenta de que esa persona aunque lo pasase mal siempre te lo ofrecia sin que lo pidieras. Y no eras consciente de que lo recibías.
Te paras a recordar y aunque sabias porque estaba mal y lo mal que lo pasaba siempre que pudiera hacerte sonreir lo haria sin dudar ya que aunque tu en ese momento no lo sabias verte feliz hacia que todo ese mal se disipara. Y tienes más claro que tenía de especial.
Sigue tu vida, pero esa persona ya no está. Quieres volver a hablar, quedar, lo que sea por volver a sentir eso. Pero no te atreves. ¿Y si ahora era feliz sin ti? ¿Y si ya no te recuerda o está emfadado/a contigo por cortar vuestra relación de esa manera que no tenia sentido alguno? Todo esos “y si” te paraban y hacían que no pudieras reunir las fuerzas necesarias. Además conociste a gente nueva que te alegraba el día. ¿Para qué remover el pasado arriesgando a empeorar las cosas? Y sobre todo… ¿Por qué tengo a la vez esta idea tan clara pero ves algo que te recuerde a esa persona y tienes esa necesidad de tenerla de nuevo a tu lado?
A pesar de todo no le deseas mal alguno. Al contrario. Quieres que sea feliz. En el pasado siempre intentaba hacerte sonreir y olvidar lo malo siempre te ayudaba. Pero eso no era unidireccional. Tú se lo devolvias siempre. No por compromiso. Solo querías que fuera feliz. Pero no eras consciente de ello realmente hasta que dejo de estar a tu lado. Su sonrisa, su alegria, todo su ser te hacia sentir bien sin más y no pensaste nunca el porque. Te das cuenta que había algo que siempre quisiste decirle. Pero extrañamente se lo habias dicho. Los “te quiero” no eran simplemente de amistad y muestras de cariño. Tenían su trampa ya que significaban más pero no eras consciente de ello realmente porque, de nuevo, ¿qué importaba todo si estabais juntos los dos?
Sigue tu vida pasando y aún esperas un mensaje, una llamada… Un simple encuentro. Perder ese miedo tonto, ese orgullo idiota y volver a hablar con esa persona, volver a abrazarla, volver a tenerla. Salir de ese sentimiento de soledad. Pero no te atreves. Y lo malo es que sabes que la persona que te haría feliz cada vez se aleja más y más. Pero no quieres salir de esa comodidad, no te atreves. Y tienes la esperanza de que alguien, quien sea, repitiendo lo ocurrido aparezca de golpe delante tuyo y te haga sentirte así de nuevo. Y sobre todo quieres y deseas que esa persona que decidiste que formara parte de tu pasado, sea feliz. Aunque te duela algo que no sea por ti. Pero que sea feliz simplemente. Y quizás llegue el día que os volvais a cruzar y podais mostraros mutuamente que habeis sobrevivido a lo que pensabais que era imposible, a la ausencia del otro. Y de no ser así, sabes que tú siempre velarás para que así sea.
Y mientras… El tiempo no descansa y observa como la persona de la que estuviste enamorado/a se aleja de ti. Pero ese sentimiento no desaparece, solo se esconde, esperando…
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