Esa pequeña esperanza de volver verla, tocarla, simplemente disfrutar de nuevo de su compañía. Llamándola cada noche sin recibir la ansiada respuesta. Tener la sensación de tenerla al lado, casi como si pudiera tocarla pero no está ni volverá a estarlo. Saber que ambos no podrían soportar vivir sin el otro. Y un horrible día ella se tuvo que ir en contra de su voluntad. Rodeado de gente pidiendo ayuda para soportar que no está intentando ser feliz y seguir adelante como sabe que ella hubiera querido y hubiera sido si estuviera. Pero a su vez deseando acabar con todo, rendirse atajando el reencuentro. Ya que teme que ninguna noche, día o momento siquiera vuelva a sentir lo que sintió y en parte sigue sintiendo por alguien que se tuvo que ir. Queriendo ser feliz de nuevo solo por ella pero no poder por el mismo motivo. Echándola de menos todo el rato y lamentándose pensando que podía haber aprovechado más tiempo con ella. Sueños dulces que se convierten en puñaladas en el corazón. Querer decirle de nuevo lo mucho que la ame y amo y agradecerlo todo lo que me dio y decirle lo difícil que está siendo vivir sin esa llamada diaria, esa vez que nos veíamos cada 3 meses y sabiendo que este año estarías viviendo aquí ya.
Lucía estés donde estés te quiero, te echo de menos y descansa en paz
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