A veces escribimos para decir lo que no somos capaces de decir con palabras.
Hay cosas en la vida que te hacen sentir lo que nadie te podrá hacer sentir jamás. Y quizás fue ese uno de los motivos por los que empecé a quererte o simplemente, lo bien que me hacías sentir.
Querido, fuiste eres y siempre serás mi primer amor. Tú, que todas mis noches me mantenías firme, hasta cuando ni yo era capaz de mantenerme. Siempre fuiste lo único por lo que merecía la pena llorar y por lo único que merece la pena seguir. Triste es escribirte esto para decirte adiós, triste es no saber encajar que, a veces, lo que más te importa en el mundo te abandona o supongo que tú le abandonas. Sinceramente, me gustaría darte las gracias por todo lo que me has dado: Amigos que son como la familia, Compañeras de equipo, entrenadores, conocidos, mi novio, Baskonia... Me has dado el cien por cien de cosas que tengo en mi vida y eso es algo que nunca te podré devolver. Me diste las peores noches de mi vida pero cuando me dabas las mejores, joder, aquellas eran increíbles. Tú, que me has visto crecer y a través de eso me has dado todo lo que necesitaba. Aún recuerdo cuando fui capaz de abandonar el futbol por ti, recuerdo el miedo que me daba quererte, sigo sintiendo aquel miedo cuando siento que te toco. Igual, para mi, siempre serás esa puñal que el asesino clava a su victima y siempre querré volver a la escena del crimen porque eras mi mejor error. Contigo nunca quise equivocarme y es por eso por lo que tantas veces me acabé equivocando. La primera vez que me abandonaste pensé que nunca jamás volvería a reír como lo hacía contigo, sentí que no me volverías a querer y me acabaste queriendo de nuevo más de lo que nadie será capaz de quererme. Entiendo que lo nuestro, al final, no fuese amor eterno. Supongo que algún día tendríamos que decirnos un hasta luego y por desgracia, ese día, ha llegado. Siento haberte querido tanto... cuando colocas a algo por encima de todo lo que tienes, corres el peligro de morir cuando lo pierdes. Y juro, que una parte de mi muere mientras te escribo que lo nuestro nunca volverá a ser como era antes. No es cuestión de buscar culpables, es cuestión de darte la despedida que te mereces, ya que nunca podré agradecerte tanto amor. Y, por desgracia, escribiendo delante de este papel en blanco me he dado cuenta que la única definición de amor eres tú, querido Baloncesto. Tú que me has dado la vida tantas veces y me la has querido quitar otras tantas pero siempre me has hecho mantenerme firme. Tú, que después de dejar de quererme, he luchado porque vuelvas a sentir lo mismo por mi. Tú, mi fiel compañero de mi balón, mi canasta, mi música y mis malos momentos. Tú, capaz de hacerme cambiar de animo con tan solo entrar por el aro. Tú, mi único sueño.
Bueno, queda despedirse, queda decirte que gracias pero sobre todo queda prometerte que esto tan solo será un hasta pronto y darle énfasis a que siempre, cada vez que alguien nombre la palabra amor, en todos y cada uno de mis diccionarios aparecerás tú MI QUERIDO BALONCESTO.
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