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domingo, 11 de marzo de 2018

Primaveras.

Me gustaba acariciar su primavera,  reir su invierno,  vivir sus veranos y aceptar junto a él  que siempre llegará el otoño.  Me gustaba verle reír de lejos,  jamás fui capaz de acercarme cuando reía,  ya que en aquellos momentos corría el peligro de enamorarme.  Odiaba cuando temblaba,  aunque fuese a mi lado,  jamás nadie debería hacerle temblar,  él valía todos los veranos del mundo.  Me hacia gracia cuando nos quedabamos mirando y calladoa hablábamos mas,  porque muchos silencios hablan más que las palabras.  Y yo te quería,  a morir,  a quien le voy a mentir...  Pero,  supongo,  que tú jamás te quedarás pensando en aquella sonrisa que nos unía. Jamás te quedaras pensando en aquellos momentos que pasamos,  y aunque lo pienses,  nunca serán los mismos pensamientos que los mios.  Te gustará saber que no me arrepiento de regalarte mis inviernos,  mia otoños,  mis primaveras y mis veranos...  Tu te mereces todo eso y más,  aunque tiembles,  aunque no sea yo el motivo...  O si,  eso jamás lo sabré.

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