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jueves, 10 de julio de 2014

"Tengo el tiempo entre los dientes para ti."

"Hoy es un gran día", repetía la alarma que tenía María para despertarse, aquella alarma era una de las más curiosas que había escuchado en mi vida. Mandaba un mensaje de apoyo para el día que venía encima. María asomada a la ventana, mientras una lluvia fuerte mojaba los cristales de su habitación y inundaba sus ojos en un mar de lágrimas. Nunca la había visto así, verdaderamente se le notaba triste y nadie podía animarle. En realidad, existía una persona capaz de ello pero estaba de vacaciones en Barcelona, demasiado lejos de ella. Oscar, su actual pareja, estaba en un hotel lujoso de las calles animadas de Barcelona cuando empezó a vibrar su teléfono.

Se extraño al ver que la llamada era de su novia, María. Así que pidió disculpas a sus amigos y se levantó de la mesa haciendo un ruido estremecedor con la silla. Descolgó el teléfono y lo primero que escucho fue el llanto de María.

- Amor mio, ¿Qué te pasa? - le preguntó.
- No lo sé Oscar, te necesito, necesito que estés a mi lado.

Oscar seguidamente colgó el teléfono y María rompió a llorar en su cama mientras él subía a su habitación a por las llaves de su coche, se acercó a la mesa de sus colegas cuando ya tenía las llaves y les dijo:

- Mañana vuelvo, no me esperéis está noche. Ya os contaré.

Sin acabar de pronunciar estas palabras salió del Hotel. Cuatro horas de viaje en coche, cuatro malditas horas que le separaban de la niña de sus sueños. Nada más llegar y aparcar debajo de su casa le llamó.

-María, cariño, ¿Puedes abrirme la puerta? Tengo frío.

Ella, en tono burlón le dijo que no estaba para bromas. A lo que él respondió, asómate a la ventana. Y allí cruzaron las miradas los dos enamorados, locos el uno por el otro.

-María, siento no haberte avisado antes, quería que fuera una sorpresa. Anda abre la puerta, estoy congelado.
-Eres increible -Respondió ella.

Y es que, a veces los más mínimos detalles son los que marcan la diferencia. Esos momentos en los que la persona que tienes al lado te necesita y le das todo lo que te queda para verle sonreír. Esos momentos en los que sabes que tienes que actuar y el mundo desaparece por esa persona, porque en realidad tu mundo es la persona por la que estás moviendo mar y tierra. Y pensandolo bien, ¿Qué limites tienes cuando estas enamorado? 

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